Escuchando esta banda sonora, uno se da cuenta de la riqueza que esconde. No en vano se trata de una de las mayores producciones jamás vistas. Con un gran presupuesto fácilmente ampliable a merced de la creatividad, Zimmer se rodea de buenos compositores para elaborar esta banda. De ahí que se palpe esa riqueza de influencias, estilos y sensibilidades. El resultado es una interesante fusión de raíces tan diversas como el heavy metal, Mahler, canción popular y world music, crean un viaje a a través de magníficas texturas que van evolucionando al servicio del guión. Un impresionante despliegue de recursos para crear un sonido apabullante, conseguido gracias a la idea de juntar dos orquestas completas de los mejores músicos, que a su vez hacen un magnífico trabajo interpretativo. Un nuevo hito entre las bandas sonoras que creó escuela y veremos quién es capaz de superar...